miércoles, 11 de abril de 2012

Historia del Cajón del Maipo


Introducción
Una de las zonas más visitadas por los habitantes de Santiago y sus alrededores.
Esto se ve demostrado los fines de semana cuando caravanas de automóviles y buses se dirigen a los diferentes lugares de esparcimiento como son las termas, piscinas, centro de esquié (en invierno), camping y hasta centros de relajación. Esto se hace más notorio en la época de primavera a verano, en otoño e invierno baja un poco la visita al sector. Por lo demás cuenta con recorrido diario de locomoción colectiva.

Considerando que es un lugar muy visitado no encontré mejor idea que unir en este blog el todo del Cajón, es decir historia y turismo para que las personas que lo visiten conozcan un poco más sobre este hermoso lugar a pasos de la gran ciudad.

En primer lugar, tratando de aclarar algunos puntos importantes de la zona del Cajón, pude constatar que este sector tuvo una gran influencia en la minería, siendo uno de los centros más importantes del país desde el periodo histórico de la Colonia. Hoy día para la mayoría de nosotros, este lugar solo constituye una zona campestre sin saber que constituyó un punto clave en la economía del país.

Por consiguiente, me entro la curiosidad de averiguar un poco mas de este asunto y les dejo algunas transcripciones de información obtenida en antiguos libros de historia, internet y paginas de blog.

Reseña histórica general
Durante la Colonia, la actividad de San José de Maipo estuvo centrada en la crianza de animales y la minería. Incluso ambas estaban ligadas, pues las faenas mineras requerían de gran cantidad de animales tanto para el cateo de nuevas minas, como la explotación de las mismas.

En esta época se siguieron aprovechando los pasos naturales de la zona hacia la Provincia de Cuyo: el paso Maipo, el paso Piuquenes y el paso Las Pircas. Los tres datan de épocas precolombinas y siguieron siendo utilizados por los habitantes de la zona.

San José de Maipo se funda como Villa por orden de don Ambrosio O'Higgins el 16 de julio de 1792 mediante mandato del rey de España. El Gobernador de Chile y futuro Virrey del Perú consideró necesario darle la calidad de Villa como una forma de apoyar las faenas mineras que se daban en la zona de San Pedro Nolasco. En efecto, en estas minas existía una importante producción de plata, la cual era de mucha importancia para las arcas de la Colonia.

Muchos de los yacimientos auríferos, de plata y de cobre existentes en la zona eran conocidos desde épocas prehispánicas, pero comienzan a explotarse en forma más intensa solo en la época de la Colonia.

Sin embargo, el "Cajón del Maipo" era un lugar poco conocido, incluso para los viajeros. En efecto, el cruce típico de la Cordillera de los Andes hacia Mendoza era por el paso Cristo Redentor. Los pasos de esta zona eran poco utilizados, salvo por los locales.

Lo que sí se daba con frecuencia, igual que hoy en día, era la engorda de animales en las veranadas de la Cordillera, como también el tráfico de animales con Argentina.


El Siglo XIX

El siglo XIX fue una época de grandes cambios para San José de Maipo. La Independencia de Chile hizo que los pasos cordilleranos que están en esta zona adquirieran mucha mayor importancia estratégica.

La leyenda y tradición dice que el Paso de las Pircas era el legendario "Paso del Fraile" que utilizaba el guerrillero Manuel Rodríguez en sus incursiones a través de la Cordillera. Lo que es efectivo es que una columna del Ejército Libertador pasó a Chile por el Paso Piuquenes (o el Portillo de Piuquenes como se conocía) y atacó a las fuerzas realistas en San Gabriel, saliendo victoriosos. Esta fue una de las numerosas maniobras distractoras que utilizó San Martín para alejar el grueso del ejército realista de la zona donde él iba a pasar el grueso de sus columnas. En efecto, era muy inverosímil que un ejército de varios miles de hombres cruzara las altas cumbres de Los Andes. Por lo tanto el Ejército Realista esperaba que el paso se produjera más al sur, en la zona del Planchón. Por allí también cruzó una columna de forma de distraer y dispersar el ejército realista.

El paso Piuquenes también fue protagonista de otro hecho importante en la época de la Independencia. Por allí cruzó el General José de San Martín en su regreso a la Argentina después de las épicas jornadas en Chile y Perú. Una vez cruzado el paso, llegó a Tunuyán y se dice que estuvo debajo del “Manzano Histórico”. Luego a Buenos Aires y su exilio en Francia.

Después de las guerras de la Independencia, el Cajón volvió a su ritmo más plácido. Pero varios viajeros ilustres llegaron por aquí. Primero lo hizo el soldado y minero inglés Francis Bond Head. Vino con un grupo de mineros escoceses a ver las posibilidades de instalar minas en Argentina y Chile. Cruzó los Andes en dos ocasiones y visitó numerosas minas en Chile. Entre otras hizo una excelente descripción de los trabajos en las minas de San Pedro Nolasco.

Otro visitante ilustre fue Charles Darwin. Este, en su viaje a bordo del bergantín Beagle pasó más de un año en Chile. Aquí estuvo en la Patagonia, en la zona de Chiloé, en Concepción (donde fue testigo de un terremoto devastador), en el norte al interior de Copiapó y en la zona central. Durante su estada en la zona central realizó un viaje hacia Mendoza. Partió desde Santiago, se internó por el Cajón del Maipo y río Yeso, cruzando luego a Argentina por el Paso Piuquenes. Luego siguió a Mendoza y regresó a Santiago por la ruta más tradicional de Uspallata y el paso Cristo Redentor. El relato de este viaje está en el diario que Darwin escribió sobre su viaje en el Beagle.

Otro científico ilustre que visitó a menudo estas zonas fue don Ignacio Domeyko. Él es muy conocido por ser uno de los primeros Rectores de la Universidad de Chile y además el que le dio forma como Universidad Europea. Pero también fue un infatigable investigador con respecto a la minería. Estuvo por estas zonas en varias oportunidades en torno a 1840 y dejó relatos sumamente interesantes. En el aspecto práctico, aquí determinó que las minas de cobre del Volcán eran un yacimiento muy importante y fue uno de los primeros en hacer un cateo científico de la mina de cobre de El Teniente. Sin embargo esta última, por la dificultad de acceso, no era posible de explotar en esa época. 

Hacia fines del Siglo XIX se comienza a explotar en forma más intensa los recursos mineros de la zona. En particular los establecimientos del Volcán se transforman en una pujante industria minera. En su apogeo esta mina llegó a producir más del 40% del cobre que se producía en Chile. Pero la actividad minera, en especial por las fundiciones que entonces existían, significó también la depredación de los árboles nativos de la zona. Innumerables Quillayes, Olivillos y Guayacanes se quemaron en los hornos de las minas.

En esta época aparece una nueva actividad por esta zona: el andinismo. Los Andes comienzan a ser explorados por los primeros deportistas. En sus comienzos, casi todos ellos eran extranjeros, principalmente alemanes, suizos e italianos. Pero pronto se incorporan algunos chilenos a esta naciente actividad.

Muy grande fue la sorpresa de estos primeros deportistas cuando, tras gran esfuerzo, alcanzaban las altas cumbres, hallaban que habían sido precedidos por cateadores de minas o habitantes precolombinos.

En el Siglo XIX también se produce la exploración sistemática del Cajón del Maipo. Ya en esa época Benjamín Vicuña Mackenna prevé que será necesario utilizar las reservas de agua potable disponibles en Laguna Negra para abastecer a Santiago que cada vez crece más. También algunas personas prevén la necesidad de construir un tren por el Cajón, para servir a las necesidades de los establecimientos mineros que existían en la zona.


El Siglo XX

El Siglo XX fue un siglo de grandes cambios en San José de Maipo. Por un lado la actividad minera cambió para siempre. En efecto, a inicios del Siglo XX la industrialización permitió el desarrollo de la gran minería del cobre. En 1906 se abren las faenas en la mina de cobre de El Teniente. Si bien esta mina se conocía desde el pasado, solo la disponibilidad de maquinaria y el ferrocarril hicieron posible su desarrollo.

La gran minería también señaló el ocaso de la pequeña minería que se desarrollaba en la alta cuenca del río Maipo.

Pero el Siglo XX trajo nuevos desarrollos y desafíos. La naciente electrificación de Santiago significó la construcción de la planta hidroeléctrica de Maitenes entre 1918 y 1922 y posteriormente las de Queltehues y Volcán. La central Maitenes fue la primera planta hidroeléctrica construida en la zona central de Chile. Además tenía la característica de contar con una laguna para acumular energía por bombeo. De esta forma la planta era capaz de producir más potencia en las horas de punta de demanda eléctrica.






El segundo cambio muy importante del naciente Siglo XX fue la construcción del acueducto entre Laguna Negra y Santiago. Esta obra, de excelente ingeniería y realizado con gran esfuerzo, es la clave para el abastecimiento de agua de buena calidad a la capital. Al ducto principal que viene desde Laguna Negra, se le inyecta también los caudales más pequeños del estero El Manzano y El Canelo. Así las generosas aguas del Cajón del Maipo son parte esencial para saciar las necesidades de Santiago.

El tercer cambio revolucionario de este nuevo siglo fue la construcción del ferrocarril de trocha angosta desde Puente Alto al Volcán. Un primer tramo se construyó hasta San José de Maipo en 1912. Posteriormente se extendió la vía hasta el Volcán hacia 1922. Originalmente se pensó hacer de este ferrocarril un proyecto transandino, pero lo dificultoso del terreno, lo largo de los tramos, más la construcción del Transandino por los Andes, cercenaron este proyecto.



Las mejores comunicaciones hicieron que el tranquilo pasar de los habitantes del Cajón cambiara para siempre. Desde el Siglo XIX se reconocía las bondades de este clima de montaña para las afecciones del pulmón. Así se construyeron establecimientos para los afectados por asma y tuberculosis, tanto el Sanatorio Laennec (conocido entonces como el Hotel Francia), como más tarde el Hospital Sanatorio y el Sanatorio de la Cruz Roja en las afueras de San José.

Esta mejor comunicación también abrió el Cajón a los primeros deportistas que quisieron alcanzar las altas cumbres de la zona. Así fueron vencidos el San José, Marmolejo, Tupungato y las demás cumbres emblemáticas de la zona. En los años 30 se construye el Refugio Alemán en Lo Valdés, el refugio del Club Andino en Lagunillas y los refugios de montaña menores como el Plantat (volcán San José), Piuquencillos (cerca del cerro del mismo nombre) y el de Los Azules (al interior del estero El Manzano). Los refugios grandes eran para acceder a las expediciones mayores y los más pequeños para los aventureros que querían escalar en primavera o verano o bien practicar el esquí de campo traviesa en invierno.

Ya hacia 1970 el Cajón nuevamente comienza a cambiar. Por esta época comienzan a llegar personas desde Santiago que buscan un lugar alternativo para vivir. Las mejores comunicaciones hacen que de a poco lo que eran viviendas de fin de semana se transformen en lugares de vivir permanente.



Ferrocarril de Puente Alto a El Volcán


Este pequeño ferrocarril con una trocha de 60 centímetros comenzó a ser construido en 1906, inaugurándose por etapas: el 1 de Marzo de 1910 hasta El Canelo (km 13), en 1911 hasta El Melocotón (km 35) y el 9 de junio de 1914 hasta El Volcán (km 60), teniendo un costo de $ 2.335.630 pesos de oro.
Si bien los estudios definitivos comenzaron en 1902 por parte del Ministerio de Ferrocarriles (antecesor del Ministerio de Obras Públicas), muchos prestigiosos empresarios y autoridades de la época habían planteado con anterioridad la idea de construir un ferrocarril que, siguiendo el cajón del río Maipo, cruzara la cordillera para llegar hasta Argentina. De hecho, el Ferrocarril del Llano del Maipo había sido planificado para seguir esta ruta, aunque su construcción solo había llegado hasta Puente Alto.

Por ejemplo, en el año 1865 Enrique Meiggs comisionó a su ingeniero jefe Mr. Dubois para estudiar un ferrocarril que partiera desde Santiago y, remontando a través del río Maipo, atravesara la cordillera por el paso llamado de La Cruz de Piedra con el fin de llegar hasta Argentina.

Benjamín Vicuña Mackenna escribió más tarde una obra llamada "A través de Los Andes" hablando precisamente del tema y de la importancia de construir una línea de ferrocarril transandino a través del Cajón del Maipo. Posteriormente el Estado Mayor general de la República después de un detenido estudio de los pasos de cordillera manifestó al gobierno la necesidad de construir este ferrocarril hasta el punto denominado Las Juntas próximo al Volcán. El estado mayor recomendaba esta obra como una medida estratégica en el caso eventual de un conflicto con la República Argentina.

 En 1895 el ingeniero don Alberto Lira Orrego, comisionado por la Dirección de Obras Públicas hizo un estudio de la línea férrea desde Puente Alto hasta San José de Maipo. El señor Lira estableció en su informe que este ferrocarril es de fácil construcción y de resultados económicos seguros.


En 1899 el entonces director de los Ferrocarriles del Estado Don Ramón García, acompañado del General Booner Rivera y del Ingeniero don Boleslao Kulezeski hizo un viaje de estudio y de exploración por la rivera del río Maipo persiguiendo el propósito de un ferrocarril transandino por esa vía. El informe que ellos presentaron fue del todo favorable a su construcción.

En el mismo año los distinguidos ingenieros don Domingo Víctor Santa María, don Omer Huet y don Emilio Mujica recorrieron el cajón del Maipo por orden del Supremo Gobierno con motivo de un estudio comparativo de los diversos proyectos de ferrocarriles transandinos. En el informe que ellos presentaron al Gobierno se establecía que la zona entre Puente Alto y el establecimiento de El Volcán contaba con una amplia variedad y volumen de cultivos agrícolas y una gran abundancia de minerales de cobre, yeso, cal, etc., lo que permitía asegurar bastante tonelaje para hacer rentable la operación de un ferrocarril construido en condiciones económicas, por lo que recomendaban al gobierno la extensión del Ferrocarril desde Pirque (FFCC del Llano del Maipo) hasta El Volcán.

Poco antes de ser concluida la construcción hasta El Volcán, el Ministerio de Ferrocarriles dispuso, por decreto Nº 129, de 20 de Abril de 1913, que la Explotación del Ferrocarril quedara a cargo del comandante del Batallón de Ferrocarrileros, aunque su operación, presupuesto anual, tarifas, etc., estarían sometidos a la aprobación del Ministerio de Ferrocarriles. Esto con el fin de procurar la instrucción práctica al personal del Cuerpo de Ferrocarriles del Ejército de Chile. Por ello, la maestranza del ferrocarril se ubicaba en el interior de lo que hoy es el Regimiento de Ingenieros de Puente Alto, aunque su estación de combinación con el FFCC del Llano del Maipo se ubicaba en lo que hoy es la esquina de Eyzaguirre con Concha y Toro (continuación de Vicuña Mackenna), a pocos metros de la plaza de Puente Alto.

En un principio, la tracción estuvo a cargo de pequeñas locomotoras alemanas marca Koppel, las que arrastraban vagones de carga planos, reja y bodega, además de angostos coches de pasajeros construidos en madera, de los cuales hubo en 1ª y 3ª clase y un pequeño buscarril. Algunos meses antes de su cierre definitivo, el ferrocarril contó con una flota de cuatro locomotoras diesel marca Jung, fabricadas en 1976, las que quedaron finalmente guardadas con muy poco kilometraje.

Dado lo inclinado de algunas pendientes y el pequeño tamaño de las locomotoras, en algunos casos era necesario utilizar más de una, instalándose la más potente a la cabeza del tren y la que servía de apoyo empujaba desde el final del convoy sin estar enganchada. En otros casos el tren debía ser armado como "tren invertido" en que la locomotora iba en el medio del convoy y al momento de llegar a una pendiente muy grande, empujaba la primera parte del tren hasta superar la pendiente y luego volvía y arrastraba la segunda parte del tren hasta unirse nuevamente.

Como se puede apreciar, todas estas operaciones hacían que el tren fuera muy lento, por lo que una vez que se hizo popular el uso del automóvil, el ferrocarril fue desplazado rápidamente. Tanto es así que en los últimos años de operación el ferrocarril no tenía derecho preferente de paso en los cruces con la carretera, por lo que era el tren el que debía detenerse y esperar a que no vinieran autos para cruzar la calle.



El servicio de este ferrocarril fue acortado alrededor de 1980 hasta San José de Maipo. En 1985 se cerró definitivamente y se levantó por completo la vía, aunque aún se conservan los terraplenes, puentes y el túnel Tinoco, ubicado al oriente de San José de Maipo.

Respecto del material rodante, durante muchos años se conservaron algunas piezas en el regimiento de Ingenieros de Puente Alto, esperando llegar a constituirse en un Museo del Ferrocarril Militar. Allí era posible ver la locomotora a vapor, bautizada cariñosamente como "panchita" junto a un coche comedor y cuatro locomotoras diesel marca Jung que solo alcanzaron a operar durante algunos meses hasta el cierre del servicio.

El año 2003, producto de una serie de reestructuraciones del Ejercito de Chile, el Regimiento de Puente Alto fue cerrado definitivamente, por lo que la locomotora a vapor fue trasladada a una nueva ubicación en el sector de El Melocotón, al interior del Cajón de Maipo, donde se encuentra desmantelada, sin embargo, las locomotoras diesel quedaron a merced de vándalos que rápidamente destruyeron sus vidrios y causaron una serie de daños al interior de las cabinas.


Hoy desmantelada

Durante el años 2005 dos de estas locomotoras fueron destinadas a "adornar" los patios interiores de un par de regimientos; otra fue instalada junto a la "panchita" en El Melocotón, y una cuarta quedó guardada en terrenos de la municipalidad de San José de Maipo, junto a dos coche de madera, con la esperanza de que en un futuro cercano puedan volver a prestar el servicio para el que fueron construidos.

 Años atrás, la misma municipalidad ya había restaurado un tercer coche, pintándolo con los colores originales, el que fue instalado en la plaza de dicha comuna para ser utilizado ocasionalmente como oficina de información turística.

Respecto de una posible recuperación de este FFCC, durante largos años se han hecho intentos por reponerlo con fines turísticos, siendo el más reciente el que propuso la Gobernación Provincial Cordillera, correspondiente a la zona de Puente Alto, el que fue aceptado en enero de 2006 como proyecto para las celebraciones del Bicentenario de la independencia de Chile (año 2010) y que busca rehabilitar paulatinamente, por tramos, varias secciones desde El Manzano hacia San José de Maipo y finalmente hasta El Volcán.

Hoy se hace un tour dentro de la misma estación de El Melocotón en un radio de 100 metros aproximadamente dando un paseo al frente y en reversa por un valor de $ 1.000


 
 
 


 
(1)     Venero. Lugar donde se encuentra de manera natural un mineral.
(2)     Ligar. Mezclar dos o más metales fundidos para conseguir una aleación
(3)     Azogue. Nombre antiguo como se conocía al mercurio.
(4)     Potosí. Mineral de plata ubicado a los pies del Cerro Rico en Bolivia. En 1545 los españoles toman posesión de este mineral.
(5)     Cancanicagua. Se considera con este nombre a todo el valle del Aconcagua
(6)     Rosicler. El rosicler de Plata es un extraño mineral sensible a la luz y que se encuentra extinto en el mundo. En el Museo Mineralógico de Copiapó existe una muestra pura y que conserva todas sus características originales del mineral y que fue extraído desde Chañarcillo.
(7)     Madrina. Correa con que se enlazan los bocados de las dos caballerías que forman pareja en un tiro. Dicese también del pequeño vehiculo utilizado para el retiro de materiales de una mina.

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